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Y me vas a esperar todo ese tiempo!!

-Y me vas a esperar todo ese tiempo-

Resonaba en mi mente sin cesar aquella frase, la que pretendía menguar mi necesidad platónica de mostrar mi estima a través del sacrificio del más preciado bien,

-Tienes razón, mejor nos vemos en la noche-  espeté, y el eco de mis palabras despertaba los amargos sucesos que aún dormitaban intactos en mi mente. No era casual que esto me bajara la nota que me ofrecía el descanso de aquellos sucesos, en los que intuí la felina hambruna de Naghid.

El cielo no estaba  más oscuro que ahora, cuando divisé su figura dentro de aquel coche japonés, replicado hasta saciar el asfalto, este último aparentemente guardaba cierta semejanza con el hambre desmedida de mi Fiancee. Mi voz mutilada, despedía improperios ancestrales al constatar mi “espinita”, vociferaba apologías míticas a ese octavo y cruel don de intuir la penetración de esa amarga hoja.

Ahora esa frase despertaba mis aptitudes proféticas nuevamente, y me embarcaba a corroborar ese sospechoso cardo. Ni el sofocante tránsito, ni el laberinto mental a que me sometía, divagando entre los criterios machistas de irrelevancia sentimental y de supremacía fálica, disminuyeron mis ansias de flagelar las resucitadas y escasas alas de esperanza, mucho menos la velocidad lumínica de mi coche (versión americana).

El incesante caudal que resbalaba en mi cuerpo, reflejaba el mismo fenómeno que ocurría dentro de mí, miedos, prejuicios, sensaciones híbridas de andropausia pre-senil rugían en los cavernosos túneles de mi ser, los minutos trascurrían y yacían perfectamente muertos empapando mi camisa. Inmensas ganas de todo, deseos sintetizados y enormes, incluso de nacer.

Ya la noche enlutecía mi campo visual desde el retrovisor, exhausto de respirar mi expiración, y residente de otro cuerpo muy lejano al ajado retrato dibujado en el espejo, fui narcotizado por un océano de adrenalina que desembocaba en cada molécula de mis sentidos, noté que la luna no estaba tan llena como parecía, que este árbol no era limoncillo como pensé, sino una especie arábiga con fines afrodisíacos, que luego se haría muy popular. Noté que el moreno color azul y dientes inviables para actos delictivos no me miraba a mí, miraba un fenómeno achocolatado que no encajaba en la faldita del colegio. Noté también el reflejo inconfundible del coche japonés y de su digno piloto, también que la energía se transforma, mas lo hace dentro de un mismo espacio, y que se drena en otra fuente, o también en estas teclas hartas de excitación inconclusa.

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One thought on “Y me vas a esperar todo ese tiempo!!

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