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take me back

Podría decir que tengo una inclinación suicida de enamorarme de quien no debo o no debería. Pensé que ya mis ojos no existían, pensé que se habían derretido y resbalado incesantemente sobre mi rostro, pensé haber gritado todo lo que podía sentir, no imaginé que aún quedaban los restos en coma y mutilados de lo que un día era sagrado y hoy profanado. Puede que haya reencarnado dentro de mí, quizás tenía ascendencia yihaidista, o quizás luchaba por quedarse atado a mis sueños, o simplemente quería creer creyendo (más o menos como dice Sabina) que aún podía agonizar amando. Es digno de apologías divinas, que a pesar del descalabro en que había estado recluido, no vaciló en abrirse cual quinceañera ávida de corona. No te podré guardar rencor, no tengo como sentirlo, te llevaste cada milímetro de lo que siento, sólo te pido de rodillas, ten misericordia, regresame un ápice de lo que te llevaste, para sentir y desahogarme.

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